Si estás leyendo estas líneas, posiblemente estás pasando por una situación difícil que te desconcierta, pues tienes un dolor (físico, mental, emocional y/o espiritual) que no sabes cómo aliviar.

Aparte de pedir consejo a familia y amigos sin mucho éxito, puede que hayas acudido ya a ramas de la medicina alopática (occidental, uso de fármacos) y a ramas de la medicina alternativa (oriental, natural) y estés más confundido aún. O que hayas pasado por psicólogos o psiquiatras que te han impuesto una condición. O que ya estés haciendo cambios adoptando prácticas recomendadas por gurús espirituales, nutricionistas, life coaches o alguna autoridad religiosa, pero te sigues sintiendo estancado, frustrado y desconectado.

Al tratar de darle sentido a todo esto, y ante tus preguntas válidas e insistencia (pues no sientes una mejora real), te han sentenciado con palabras similares a estas:

  • “Lo tuyo no tiene cura.”
  • “Debes aprender a lidiar con tus síntomas.”
  • “Tu cuerpo no aceptó el tratamiento con este fármaco, probemos una nueva marca”.
  • “Es normal, son achaques de la edad.”
  • “Deja de revivir el pasado, ya suéltalo.”
  • “Otros lo tienen peor, agradece lo que tienes en el presente.”
  • “No seas tan intenso.”
  • “Bueno, es lo que es.”
  • “Debe de ser estrés, tienes que relajarte.”
  • “Todo está en tu cabeza.”
  • Entre muchas otras más frases célebres.

Te han invalidado cualquier intento de conectar tu situación con tu pasado, estilo de vida, mundo relacional y paisaje emocional/mental. Y te das cuenta de que poco a poco te quedas sin opciones, comienzas a bajar las manos y sientes que no te va a quedar de otra que aceptar lo inaceptable.

Y te vas dando cuenta de que estás poco a poco olvidando lo que se siente sentirse pleno, feliz, flexible, aliviado, contento, en paz, satisfecho, abundante. Con amor, confianza, inspiración, paz, creatividad, placer, pasión y alegría de vivir, vital y rebosante de energía. Y te preguntas si realmente para esto hemos venido a esta tierra, a vivir con estas condiciones o estos síntomas.

Deprimido, ansioso, estancado, preocupado. con rabia, miedo, dolor y pena… hasta que ya ni eso sientes, pues notas que hay un nivel de desconexión con tus sentimientos reales. Ya todo te da igual. Te distraes con el sinfín de actividades para poder escapar de la realidad, o te disasocias de tus sentimientos y pasas tus días en internet, o viviendo tu vida a través de otros. Atendiendo las necesidades de los demás, pero no sabiendo cuáles son las tuyas. Vives de forma automática, hiperemocional o como un robot, como una hoja al viento. Te sientes desempoderado, como un efecto y no como la causa de tus circunstancias.

PRIMERO: RECUERDA QUE ESTÁS SEGURO

Primero, tómate unos segundos para inhalar 3 veces seguidas por la nariz (profundamente, hasta el estómago) y exhala por la boca con un largo suspiro (“shhhh”). Hazlo unas 3 veces para activar tu nervio vago y que entres a un estado de mayor relajación y conexión contigo mismo. Recuerda que en este momento no hay nada que temer. Estás seguro en tu cuerpo, en tu espacio y puedes tomarte un tiempo para que tus células lo sientan también. La regulación emocional y nerviosa es importantísima, especialmente si es que queremos expandir nuestra consciencia y necesitamos disolver nuestras autolimitaciones.

Quisiera que te des cuenta de algo muy importante. Estás vivo, en el aquí y en el ahora. ¿Sabes lo increíblemente difícil que es esta proeza? Has podido sobrevivir contra viento y marea. Tu ser es invaluable – sólo por existir – así puedas permitirte reconocerlo o no en estos momentos. No hay nada que no tenga solución, pero para poder abrirte cambios de perspectiva que logran cambiar tu paisaje emocional, es importante reconocer que la vida es un misterio, que todo está en un estado de flujo y que nada está escrito en roca.

ACEPTACIÓN RADICAL Y APERTURA A SOLUCIONES CREATIVAS

Tu situación sí se puede resolver con aplomo, gracia y elegancia si te permites escuchar a la voz del Infinito —tu propia inspiración— a través de ti. Si te abres a disolver los bloqueos de ilusión y distorsión que imposibilitan que puedas expresarte de forma auténtica. Sí es posible recuperar tu salud, buena autoestima, inocencia, abundancia y paz.

Esto se dará si es que primero tomas responsabilidad por tu estado actual (aceptación radical) como tu base. Que recuperes tu poder personal recordando —capa por capa— que eres la única autoridad en tu vida. Que en ti está el aprender cómo crear espacio sagrado y seguro para poder expresarte auténticamente. El aprender a atender tus necesidades básicas, no sólo como ser humano, sino como un ser multidimensional tan vasto como el cosmos, teniendo una experiencia humana – en Unidad con el Infinito y con Todo lo que Existe. Esto va a requerir ajustes de perspectiva, emociones y actitudes. No eres la acumulación de identidades, personalidades, roles que has venido jugando por eones de tiempo que hacen que juegues con reglas obsoletas. Has adaptado tu expresión auténtica a un entorno sumamente denso y artificial, y la has tenido que modificar constantemente para poder sobrevivir.

EVOLUCIÓN DE CONSCIENCIA & MAESTRÍA DEL SER

Es momento de crecer en nuestra madurez espiritual y ver que nuestro ser es un campo fluido en el no-tiempo que se autorregenera perpetuamente. Todo es posible cuando despertamos a nuestra más alta verdad como seres de luz, y comenzamos a desprogramar – capa por capa – los sistemas de creencias obsoletos que tuvieron una agenda hostil para con el ser humano prístino, angélico.

No tienes que creerme. Toma lo que resuena contigo y deja ir aquello que no. Pero principalmente, ábrete a ti mismo, a aquellos mensajes de ti hacia ti que has ignorado por tanto tiempo. Mi única intención es poder inspirarte a que te veas con ojos más amables, a que puedas comprenderte a ti y a tu entorno de una forma compasiva, y que puedas recuperar tu autosoberanía en relaciones para vivir una vida sana e íntegra.

A que puedas establecer una estructura fluida (incluyendo las microacciones), con disciplina y espontaneidad, que logre crear el soporte y el poder que necesitas en el día a día para poder crear una plataforma cada vez más refinada desde donde puedes operar, desde donde tu condición inicial se ve a la distancia como una vieja pesadilla.

Si en algo resuena contigo estas palabras, te invito a que tomes la decisión de agendar una consulta y siente por ti mismo si es que deseas trabajar conmigo. No dejes que la confusión o el miedo inicial te distraiga de lo que realmente necesitas hacer para poder despertar de la realidad ilusoria y distorsionada que has manifestado —consciente o inconscientemente— de forma inauténtica.